Los antiguos navegantes del río más caudaloso del mundo miran el horizonte y agachan la cabeza: el indomable de antes ahora parece sediento. Están ante una pesadilla hecha realidad.
El conocido refrán "Cuando el río suena es porque piedras trae" bien se puede aplicar a lo que está pasando con el río Amazonas, aunque en vez de piedras se trate de toneladas de arena sedimentadas que forman enormes playas en temporadas de estiaje. No es un río que grite, aunque este año algo querrá decir con desesperación al no poder satisfacer la sed de la población que vive en sus orillas y poner en riesgo a sus navegantes.
Si en tiempos normales este afora por lo menos 100 mil metros cúbicos por segundo, cómo explicar que en lugares estratégicos para la navegación y el abastecimiento de carga y pasajeros entre los pueblos amazónicos corra apenas a 0,5 nudos o menos (0,9 kilómetros por hora). O que en puntos como La Barra, que es la confluencia con el río Itaya para que entren las embarcaciones a la bahía de Iquitos, donde puede tener 15 metros de profundidad, ahora mida menos de un metro, cerrando prácticamente el canal. ¿Qué está pasando? ¿Qué es lo que ha resentido a este gigante para mostrarse tan seco con su gente?
Según el jefe del Servicio de Hidrografía y Navegación de la Amazonía, comandante AP Eduardo Lazo King, la vaciante de este año es la más pronunciada en las últimas tres décadas. El miércoles 7 de setiembre el nivel del río bajó a 106,09 metros sobre el nivel del mar en La Barra, el registro más bajo de la historia. Ese día la profundidad fue de 80 centímetros, cuando en tiempo normal llega a 15 metros.
Los antiguos navegantes recuerdan secantes parecidas cuarenta años atrás y los más viejos hablan de que en 1948 el monarca erosionó más de trescientos metros del actual bulevar. Otros dicen que en 1997 rompió el istmo del Nanay y puso al río Itaya frente a la ciudad. Esas eran épocas que lamentablemente no volverán si es que no se toman precauciones.
DRAGAR O NO DRAGAR
La Barra por estos días tiene un ancho de unos 40 metros y todavía es posible que entren naves de dos pies de calado o quinientas toneladas de carga, porque la Empresa Nacional de Puertos realizó trabajos de dragado horizontal para que naves de gran eslora (largo de la nave) puedan entrar y salir.
Sin embargo, según el gerente de Enapu-Iquitos, Menotti Yáñez, dicha tarea fue suspendida porque la sobresedimentación sobrepasa la capacidad de las dragas. Explicó que no se efectuó un dragado vertical del canal, pues el problema era para la eslora de las naves, no para su calado, sin presagiar que la vaciante iba a ser la peor de la historia.
Según el gerente de la Asociación de Armadores de Loreto, Jorge López, el dragado no es una solución para estos ríos. Por el contrario, pueden ocasionar mayores problemas, pues se trata de suelos cuaternarios, muy deleznables, que se alteran fácilmente por las lluvias o crecientes, debido a que todas las orillas fueron deforestadas. "El arenamiento es incontrolable y en estas circunstancias solo se puede navegar siguiendo al río por donde va", opinó.
LARGOS VIAJES
La duración de los viajes fluviales aumentó tanto que, si en tiempos de creciente una motonave demoraba cuatro días en llegar a Pucallpa, vía el río Ucayali, ahora demora hasta 25 días. Esto porque tienen que seguir el canal más profundo que encuentren, pero con frecuencia se atascan en bancos de arena.
Situación similar sucede en la ruta a Yurimaguas, por el río Huallaga, o hasta Saramiriza por el Marañón. Los navieros redujeron el transporte de carga y tratan de recuperar el déficit de sus rentas incrementando los pasajes.
En los últimos días, el nivel del río en La Barra subió 15 centímetros, lo que sugiere que podría estar asomándose la creciente, aunque las estadísticas refieren que setiembre es el mes de máximas vaciantes.
Javier Medina Dávila
Corresponsal
Buque no puede entrar desde Brasil
El Yacupuma, único barco que recoge carga de exportación loretana, se quedó a 650 millas (1.046 kilómetros) de Iquitos, como consecuencia de la vaciante. La nave trae siete mil toneladas de diversos productos desde Estados Unidos, México y Venezuela, los que son trasladados a Iquitos en barcazas.
Según el capitán de travesía Gonzalo Mestanza Becerra, gerente de Naviera Maynas, propietaria del buque, la nave carga hasta 17 mil toneladas y tiene 15 pies de calado, pero en estas épocas solo pueden transportar la mitad porque no podrían navegar. "En el Amazonas brasileño hay 19 malos pasos y 17 en el lado peruano", precisó.
En las mismas barcazas recogerán la carga de Iquitos que va hasta Houston, lo que reducirá los fletes para sus clientes. Según Guillermo Zénder, gerente de Daforsa, la mayor exportadora de madera, este procedimiento incrementa siete veces sus costos.
Iquitos padece por falta de agua potable
Los planes de contingencia previstos por Sedaloreto para las temporadas de vaciante solo contemplaban tomar medidas si los niveles bajan hasta los 107 m.s.n.m. Este año el descenso fue más pronunciado, por lo que la captación ubicada en el río Nanay se afectó y la ciudad sufrió un angustiante desabastecimiento. Recién el viernes 2 de setiembre se empezó a nomalizar el servicio.
La desesperación hizo que algunas personas rompieran las tuberías matrices para sacar la poca agua que corría por la red. El presidente del directorio, Víctor López Orihuela, dijo que no tomarán medidas contra ellos y anunció que los usuarios serán retribuidos por los días no servidos. Actualmente succionan hasta 500 litros por segundo y la planta de potabilización procesa hasta 800 litros por segundo.
Agregó también que esta crisis permite recordar al gobierno que Pedro Pablo Kuczynski, en su última visita como ministro de Economía,ofreció 3 millones de dólares de contrapartida para un proyecto con la cooperación japonesa de 32 millones para modernizar el sistema de agua potable en Iquitos.
Más datos
En tiempos normales el Amazonas tiene profundidades de entre 10 y 50 metros.
El gobierno regional de Loreto alista una ordenanza para establecer puertos provisionales.
La Capitanía de Puertos de Iquitos dispuso que las naves acoderen en el sector Raudo, río Nanay.
Buques de la Marina de Guerra fueron retirados de la base del río Itaya y trasladados a Santa Clotilde, río Amazonas, para no quedar varados en la bahía de Iquitos.
Alta voz
"Si no se declara intangible la cabecera del Nanay nos quedamos sin agua". Responde Luis Campos Baca, presidente de la Comisión Ambiental Regional de Loreto.
¿Alguien previó esta sequía?
Nadie. Los cambios se están dando bruscamente.
¿Se sabe por qué?
Deforestación, calentamiento global de la tierra por liberación de anhídrido carbónico y gases químicos con los que fertilizan los suelos y provocan el efecto invernadero y la desglaciación. Existen estudios que indican que ya se derritieron de 200 a 300 metros de casco de hielo en nuestros nevados.
¿Y estos alimentan los ríos orientales?
La Amazonía depende en un 50% del deshielo andino que alimenta las cabeceras de los ríos y el resto de la evapotranspiración del bosque para formar lluvias. Al haber deforestación, las precipitaciones se reducen y no son cíclicas. Otro tema son los arenales, que son los grandes colchones para agua de lluvia en la cabecera del Nanay, donde se va filtrando poco a poco al río, que es fuente de agua potable para Iquitos. Pero se extrae la arena y la lluvia ya no se almacena, se va con la corriente.
¿Cómo actúa la deforestación para este severo estiaje?
Las cabeceras están deforestadas en un 40%. El bosque ya no protege al agua que entra a los ríos arrastrando toneladas de arcilla. Eso se sedimenta y llenar el lecho cambia todo el ecosistema. Si no se declara intangible la cabecera del Nanay, nos quedaremos sin agua.
¿Qué hacer a nivel macro para detener esto?
El Estado debe sostener la agenda del Protocolo de Kyoto y captar recursos de los países que contaminaron y deben aportar para investigar, monitorear nuestros ríos. De lo contrario, cómo prevenir.
¿Qué se puede esperar?
Condiciones más extremas si no empezamos a reforestar y monitorear los flujos de agua, lluvias y temperaturas de los últimos 50 años. Se pronostica que dentro de medio siglo la temperatura aumentará 3,5 grados centígrados. Sería un caos.
¿Hay quienes se asustan al pensar en reforestación?
Pero hay que hacerlo. Podríamos estar peor. Activando el Protocolo de Kyoto se puede conseguir recursos. Opciones hay. No tenemos por qué estar nadando en el desierto.
¿Este arenamiento es una evidencia o una advertencia?
Con botes que se chocan en los pocos canales que quedan, una ciudad rodeada por cuatro ríos y que no tiene agua para beber, creo que es evidente que no estamos tratando bien al bosque. Nadie pensaba que en la Amazonía se sentiría el calentamiento global, pero ya se ven las consecuencias. |